Una historia que está dando la vuelta al mundo hoy ocurre en un laboratorio gastronómico de Lyon, Francia. “Gastron-1”, una inteligencia artificial diseñada para maridar sabores moleculares, ha generado una receta que los críticos culinarios han bautizado como “el sabor adictivo”. Tras analizar trillones de combinaciones químicas, la IA creó un postre sintético que estimula simultáneamente todos los receptores de dopamina en la lengua humana. Sin embargo, el Ministerio de Salud francés ha intervenido hoy la producción tras reportes de que los comensales que probaron el plato sufrieron crisis de llanto incontrolable al terminar la experiencia, debido a la drástica caída de serotonina posterior. Los científicos explican que el cerebro humano no está evolutivamente preparado para un estímulo sensorial de tal magnitud, lo que ha abierto un debate ético sobre si la tecnología debería tener permitido “hackear” nuestros sentidos para darnos placer. La receta ha sido encriptada y puesta bajo custodia federal, mientras miles de personas en redes sociales exigen que se libere el “sabor prohibido”.
¿Estarías dispuesto a probar un plato que te garantiza el mayor placer de tu vida a cambio de una depresión temporal de 24 horas?






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